Ir directamente a la información del producto
1 de 3

NOSFERATU

NOSFERATU

Paul Felmer

Precio habitual $26,000 CLP
Precio habitual Precio de oferta $26,000 CLP
Oferta Agotado
Los gastos de envío se calculan en la pantalla de pago.

En existencias

Talla
Cantidad

Descripción

El portador de la peste. Nosferatu (1922) de Friedrich Wilhelm Murnau ya tiene 104 años y no deja de sorprender. Parece que mientras más atrás voy, mejor.

Esta es la primera ilustración de mi serie de vampiros. Me han pedido a Drácula mil veces, pero si vamos a hacer vampiros por acá, hay que partir.

Nosferatu es probablemente la criatura más inmortal de todas. Porque más que una película, terminó siendo un arquetipo visual. El vampiro de Murnau no es como Drácula. No es un seductor. No tiene glamour, tiene peste. Parece una rata humana. Una enfermedad con uñas. Una sombra hambrienta con colmillos de roedor que no solo succiona, desgarra. Y justamente por eso sigue siendo más perturbador que muchas versiones modernas del vampiro.

El Conde Orlok parece existir fuera del tiempo: un cadáver consciente observando el derrumbe de la humanidad. Y lo peor de todo es que entre Orlok y el ser humano moderno ya no hay mucha diferencia. Hambre eterna. Nunca satisfacción. Nunca plenitud. Esa quizás es la metáfora más contemporánea de todas. El sistema moderno funciona exactamente igual que el vampiro: consumir sin descanso. Consumir cuerpos, tiempo, atención, identidad, recursos, imágenes, personas. Todo debe ser absorbido, drenado y reemplazado rápidamente. La peste nunca se va, solo se adapta, muta y busca nuevos formatos.

Las ratas invadiendo los bordes como símbolo directo de la infección, decadencia y paranoia colectiva. El barco de la muerte. El cementerio en la parte inferior, fotograma de la película que transforma toda la composición en un altar funerario. Cruces torcidas oxidadas por el aire marino emergiendo desde un mundo corroído. Incluso la figura de Ellen sentada en la banca, transmite esa idea profundamente expresionista de soledad existencial: personajes atrapados dentro de espacios muertos observando el vacío.

Esta ilustración exhuma el lettering original y lo vuelve a armar. Las mismas letras pesadas, erosionadas, irregulares, talladas como lápidas en un diseño que se siente como si llevara 100 años enterrado y apareciera aún latiendo.

Así como Orlok, el individuo completamente desconectado de la humanidad pero obsesionado con ella. Vive aislado, lejos del mundo, con la necesidad de alimentarse de otros para existir. Relaciones humanas desde la lógica extractiva. Personas drenando personas. Vampirismo emocional convertido en dinámica social.

Por algo esta película está tan viva después de 100 años.

Polera 100% Algodón. Hecha en serigrafía artesanal a 1 color (gris) sobre algodón negro.

El diseño
Si vamos a hacer vampiros por acá, hay que partir por el primero.
— Paul Felmer
Cómo está hecho

Proceso serigráfico artesanal — 9 etapas

Dibujo a mano Entintado Color Separación matrices Impresión fotolitos Grabado de mallas Impresión polera Curado en plancha Etiquetado
1 colores· PlastisolAcabado mate · no brillante
Impresión: Delantera
La prenda

Material

100% algodón

100% algodón

Peso de la tela

180 g/m²

Color base

Negra

Construcción

Doble puntada

Costuras reforzadas

Tallas disponibles

SMLXLXXL
Cuidados
30° Agua fría
No clorar
No secadora
No planchar estampado
REV Planchar por reverso
Empaque
Banda de papel kraft 300 g/m² Impresa en serigrafía full color · envuelve la polera
Sobre kraft de alto gramaje Serigrafiado por ambos lados · Incluye stickers de colección de Paul
Ver todos los detalles